Reparación de la hendidura laríngea

¿Qué es la hendidura laríngea?

La hendidura laríngea, la hendidura laringotraqueoesofágica (LTEC, por sus siglas en inglés) y la hendidura laringotraqueal (LTC, por sus siglas en inglés) conforman un espectro de afecciones que describen lo que ocurre cuando las vías respiratorias no se separan de las vías de deglución como deberían hacerlo normalmente durante el desarrollo. Normalmente, existe una separación entre la laringe y la tráquea, por un lado, y el esófago, por otro; sin embargo, en estas afecciones, existe una conexión abierta entre ambos. Este espacio permite que los alimentos, los líquidos y la saliva pasen a través de la laringe hacia los pulmones. Esto puede provocar problemas para deglutir y aspiración (cuando alimentos o líquidos pasan a los pulmones), inflamación pulmonar recurrente, así como tos y atragantamientos durante la alimentación.

La gran mayoría de los bebés a los que se les diagnostica una hendidura laríngea nacen con esta afección. En ocasiones, puede deberse a una cirugía de las vías respiratorias.

¿Cuáles son los tipos de hendidura laríngea?

  • Estas afecciones se presentan en distintos grados.
  • Las hendiduras superficiales y leves que suceden a nivel de las cuerdas vocales son muy comunes.
  • Las hendiduras más profundas y graves que se extienden hasta la tráquea o los bronquios son menos frecuentes.

En el Centro de Reconstrucción Aerodigestiva y de las Vías Respiratorias del Lucile Packard Children’s Hospital Stanford, contamos con experiencia en la reparación de todo tipo de hendiduras, desde las más leves hasta las más graves. Trabajamos en estrecha colaboración con el equipo de cirugía cardíaca y contamos con amplia experiencia en la reconstrucción de las vías respiratorias, tanto mediante cirugía abierta como endoscópica.

¿Cómo se diagnostica esta afección?

  • Las hendiduras más profundas y graves suelen diagnosticarse de inmediato al nacer, cuando el bebé presenta problemas para alimentarse y respirar.
  • Las personas que tienen hendiduras superficiales pueden no presentar ningún síntoma, y la hendidura puede detectarse más adelante en la infancia o incluso en la edad adulta.
  • Las hendiduras se pueden diagnosticar erróneamente. Los niños que tienen sibilancias y no responden al tratamiento para el asma podrían, en realidad, tener una hendidura laríngea, y no asma.
  • En ocasiones, esta afección se asocia con otros síndromes.

¿Cuál es el tratamiento?

Nuestro enfoque consiste en considerar tanto las opciones quirúrgicas como las no quirúrgicas tras analizar las opciones disponibles para el niño con nuestros especialistas en otorrinolaringología (cirugía de las vías respiratorias), neumología (pulmones), gastroenterología (aparato digestivo), nutrición y patología del habla y el lenguaje. Trabajamos en estrecha colaboración con los padres (y con el paciente, si tiene la edad suficiente) para establecer los objetivos del niño, y nos enorgullecemos de tomar decisiones de manera conjunta.

Hendiduras pequeñas

  • Si la hendidura es menor, solemos realizar un seguimiento cercano del niño para ver cómo evoluciona su capacidad de deglución durante los primeros años.
  • Entre los tratamientos no quirúrgicos, suelen emplearse estrategias de alimentación. Por ejemplo, regular el ritmo de la alimentación o utilizar un enfoque basado en datos para espesar los líquidos. El espesamiento de los líquidos facilita la deglución segura al reducir la velocidad con la que el líquido pasa al esófago, lo que disminuye el riesgo de aspiración a través de la hendidura.
  • En algunos pacientes, realizamos un procedimiento sencillo que consiste en inyectar un material de relleno para cerrar la hendidura. Estos materiales de relleno duran unos meses y permiten ganar tiempo mientras madura la deglución del paciente. Es posible que este sea todo el tratamiento que se necesite.
  • Para los pacientes con síntomas más graves o molestos, a menudo realizamos una reparación mínimamente invasiva a través de la boca. En la mayoría de los niños, esto lleva entre 25 y 30 minutos.

Afecciones que requieren cirugía

Los pacientes con trastornos complejos de la voz y la deglución también son atendidos en nuestra Clínica Pediátrica de la Voz y la Deglución o en nuestro Programa de Reconstrucción Aerodigestiva y de las Vías Respiratorias. Estas clínicas multidisciplinarias atienden las necesidades de los niños con problemas complejos de respiración y deglución, y nuestro equipo tiene en cuenta tanto las necesidades inmediatas del niño como sus necesidades futuras, como por ejemplo su voz.

  • Si se requiere una intervención quirúrgica, el objetivo es reparar las vías respiratorias mediante una cirugía de reconstrucción de las vías respiratorias para mejorar la función de deglución, al tiempo que se preservan la respiración y la voz.
  • Algunas hendiduras menores se tratan por vía endoscópica (es decir, a través de la boca, sin realizar incisiones). En muchos casos, las hendiduras más graves también se pueden reparar mediante endoscopia.
  • Para hendiduras profundas y complejas, realizamos una reparación abierta (no endoscópica), a menudo mediante una incisión en el cuello. En el caso de hendiduras muy profundas, realizamos la reparación a través del tórax. Para estos casos más complejos, reunimos a un equipo formado por otorrinolaringólogos especializados en el tratamiento de trastornos de las vías respiratorias, cirujanos cardiotorácicos, especialistas en cuidados intensivos cardíacos y cardiólogos, con el fin de que colaboren estrechamente y elaboren un plan quirúrgico. Contamos con un equipo especializado de cirujanos multidisciplinarios en el ámbito aerodigestivo que trabajan en conjunto para realizar intervenciones complejas con un enfoque integral, lo que se traduce en excelentes resultados para los pacientes.
  • En casos graves, el paciente a veces necesita una traqueostomía. En estos casos, el objetivo es favorecer la cicatrización de la incisión y, posteriormente, retirar el tubo de traqueostomía.

¿Qué sucede después de la cirugía?

Luego de reparaciones menores, los niños suelen recuperarse muy bien y pueden comer y respirar sin problemas. Reevaluamos la deglución del niño aproximadamente seis semanas después de la cirugía.

Después de reparaciones más complejas, los niños son trasladados a una de nuestras unidades de cuidados intensivos (UCI), donde un equipo especializado se encarga de atenderlos tras la cirugía durante un período que puede variar entre unos días y varias semanas, dependiendo del tipo de reparación. Una vez que el niño se ha recuperado de la cirugía, los médicos y terapeutas del Centro de Reconstrucción Aerodigestiva y de las Vías Respiratorias evalúan y optimizan la respiración, el habla y la deglución.

A continuación, el equipo realiza un seguimiento de los pacientes a lo largo del tiempo, lo que incluye realizar consultas de telesalud, para asegurarse de que estas funciones sigan evolucionando favorablemente y de que los pacientes alcancen su máximo potencial.

Nuestros pacientes pueden ser atendidos en otros programas del Packard Children’s, como la Clínica Pediátrica de la Voz y la Deglución, Neumología, Cirugía Cardíaca Pediátrica y Gastroenterología, Hepatología y Nutrición.